PRESENTACIÓN D’A 2012 (27 ABRIL – 6 MAYO)

Después del éxito de la primera edición, arranca la segunda muestra del Festival Internacional de Cine de Autor de Barcelona (D’A 2012), con una exquisita selección de las más diversas propuestas contemporáneas de cine independiente nacional e internacional en la que directores ya consagrados comparten pantalla con nuevas promesas que inician su carrera cinematográfica. Los 50 títulos que se proyectarán este año en el festival  se verán repartidos entre 5 secciones, aparte de la especial y las de inauguración y clausura.

Este año, la apertura del festival corre a cargo de Un Amour de Jeunesse (Francia, 2011), de Mia Hansen-Løve, quién dejó huella en el certamen pasado con Le père de mes enfants, ganadora del premio especial del jurado en la sección Un Certain Regard de Cannes 2009. El primer amor es el tema de esta película, un amor intenso, apasionado e inocente que a menudo marca profundamente a los que lo viven, repercutiendo en sus futuras experiencias.

Direccions es la sección principal del Festival, en la que se nos ofrece una selección de películas de cineastas posicionados y destacados dentro del cine de autor contemporáneo, cuya trayectoria de gran calidad no se deja perder rastro por los amantes de este tipo cine a pesar de no tener cabida en los circuitos comerciales habituales. Dentro de esta sección, encontramos una variedad de cineastas de distintas procedencias; desde el brasileño Karim Aïnouz con O Abismo Prateado (Brasil, 2011) que, inspirada en una canción de Chico Buarque, nos ofrece una historia que parte del derrumbe emocional de una chica y nos habla del instinto de superación, con el escenario de un Río de Janeiro y la realidad de sus calles, hasta el director canadiense Denis Côté que presenta una película documental sobre el Parque Safari de Quebec con una mirada muy peculiar y una fotografía que la convierte en un poema visual, desmarcándola de cualquier típico documental de animales. También contamos con la presencia turca con la película Once upon a time in Anatolia (Turquia, 2012), de Nuri Bilge Ceylan que a través de la historia de un asesinato, nos habla en profundidad de unos personajes y de un país. Terence Davies participa también en esta sección con The Deep Blue Sea (Gran Bretaña, 2011), una historia de amor extramatrimonial situada en la reprimida época de la Inglaterra de los años 50 o el reconocido Werner Herzog que esta vez se atreve con Into the Abyss (Alemania/ Canadá 2011) con una propuesta arriesgada en la que se sumerge en la vida de tres condenados por un triple homicidio en Texas y construye un relato en el que parece saber siempre donde observar. Para los amantes de las apuestas más arriesgadas y contemplativas contamos con el trabajo del filósofo y director francés Bruno Dumont con Hors Satan (Francia, 2011) en la que el director, siguiendo en su línea discursiva, continúa indagando sobre la naturaleza humana. También francesa, vale la pena mencionar la película Apollonide (Francia, 2011) de Bertrand Bonello, historia ambientada en un burdel de principios del siglo XX, en el que las trabajadoras esclavas de su propia condición, ven apagarse sus sueños de libertad e independencia entre la decadencia y la enfermedad.

Este año el festival incorpora una nueva sección, Talents, dedicada a nuevas promesas cinematográficas, que con un primer o segundo título a sus espaldas, encaran su futuro en el sector con determinación. Así, descubrimos nuevos nombres que sonarán con fuerza en los próximos años dentro de los circuitos del cine de autor. Apuestas tan interesantes como la sobrecogedora y atrevida Snowtown (Australia, 2011) del director Justin Kurzel cuya dureza nos hará plantear el tabú de la violencia explícita o Loverboy (Rumania, 2011), del rumano Catalin Mitulescu, que nos presenta una historia ardua sobre la realidad de las mafias que convencen a chicas inocentes para hacerlas caer en las redes de la prostitución. También destacamos propuestas como la poética Los viejos (Bolívia, 2011) del boliviano Martín Boulocq. La película L (Grecia, 2012) de Babis Makridis nos brinda una sátira surrealista que se convierte en una de las propuestas más peculiares del festival. Sorpresas como Donoma (Francia, 2011), debut cinematográfico del haitiano Djinn Carrénard, realizada con un presupuesto ínfimo, son un perfecto ejemplo de que se puede hacer buen cine sin recursos. Breathing (Austria, 2011) de Karl Markovics, nos trae la historia de un joven solitario que recién entra en la edad adulta y con ello, nos invita a reflexionar sobre conceptos vitales a los que el joven debe enfrentarse. De la mano de dos gemelos cuya referencia en el cine podemos encontrar en los hermanos Dardenne, Gianluca y Massimiliano de Serio, nos llega una comprometida obra, Sette Opere di Misericordia (Italia/ Rumania, 2011), en la que dos individuos marginados encuentran en el otro una salida a la dureza de su situación. Andrew Haigh nos sorprende con Weekend (Reino Unido, 2011), una historia sobre un fugaz romance entre una pareja gai que aparentemente no cuenta nada que no hayamos visto, y sin embargo es sorprendente por la forma como lo cuenta. Entre otros títulos, destacamos para acabar con esta sección Bullhead (Bélgica, 2011) de Michaël R. Roskam, un trepidante thriller donde mafia, asesinatos, drama e intensidad se mezclan perfectamente en el insólito mundo del tráfico de hormonas para ganado.

La sección Absolut Risc, como bien indica su título, nos presenta las propuestas más arriesgadas y experimentales en las que sus jóvenes directores exploran nuevos lenguajes para contarnos historias. Artistas como Gillian Wearing que nos ofrece con Self Made (Reino Unido, 2011) una propuesta tan interesante como innovadora sobre los procesos de la creación artística, dibujantes de cómic como Carlos Vermut con la inclasificable Diamond Flash (España, 2011) o simplemente jóvenes con talento y mucha visión artística sin formación en el mundo del cine como Jonathan Cenzual, que nos presenta El alma de las moscas (España, 2010), llevándonos a un pueblucho de las entrañas de España en el que dos hermanos se encuentran por primera vez para asistir al funeral de su padre, son algunos de los orígenes de los directores de esta sección que, partiendo de otro campo, nos ofrecen visiones frescas y diferentes del cine.

Lo mejor de la cosecha del cine local de este año se incorpora en la sección dedicada a la Autoría Catalana. Nombres como Albert Serra que nos presenta El señor ha fet en mi meravelles (España, 2011), otra atípica historia que rompe una vez más con toda estructura narrativa tradicional, Judith Colell con Radiacions (España, 2011) que narra el reencuentro de dos viejos amigos alrededor de un asunto turbio o Fran Rovira con Orson West (España, 2011), una innovadora propuesta entre la ficción y el documental. La sección también cuenta con un proyecto recién salido de la ESCAC de una horneada de 13 jóvenes directores que han creado, cada uno aportando su pieza, una fresca y inspiradora historia de amor, Puzzled Love (España, 2011).

Después de la exitosa retrospectiva a Guy Maddin en el pasado Festival de Cine de Autor, este año se rinde homenaje a una figura clave dentro del cine europeo, Claire Denis, mostrando 11 de sus 14 películas en esta retrospectiva dedicada a su figura. Entre estas 11 producciones destacamos la única de ellas que ha llegado a nuestras salas, Una mujer en África (2010), el retorno de la directora al país que la vio crecer, con el contexto de un continente lleno de conflictos, corrupción y subdesarrollo. Destacamos también Chocolat (1988), de dotes autobiográficos, por ser su debut cinematográfico o 35 Rhums (2008), homenaje al maestro japonés Yasujiro Ozu y una de sus obras más radiantes y accesibles. La directora estará presente en esta edición del festival para presentar su ciclo ante el público.

La película Profesor Lazhard (Canadá, 2011) es el cierre de esta segunda edición del festival; dirigida por Philippe Falardeau, la historia nos plantea una buena lección sobre la enseñanza y la educación. En una pequeña escuela de Canadá donde tiene lugar un traumático suceso, un profesor de origen argelino intenta confrontar su trágico pasado y su complicado presente mientras encuentra en la enseñanza una vía de escape.

Todas estas joyas cinematográficas y más, las podremos disfrutar durante la próxima semana en los cines Aribau Club 1 y 2 de Barcelona y en las dos salas de la nueva sede de la Filmoteca de Catalunya. Una gran oportunidad para descubrir un cine que apuesta por los grandes temas o bien por aquellos más efímeros pero siempre desde una mirada crítica, original o reflexiva que nos regala un cine de calidad. Una oportunidad, en fin, de conocer a directores que, lejos de las salas, mueven por circuitos de festivales un cine que vale la pena conocer.

Take Shelter. Jeff Nichols (2011) EEUU

“La ansiedad surge cuando se tiene algo que perder” afirma Jeff Nichols hablando sobre su película. Curtis, interpretado por un sereno y a la vez inquietante Michael Shannon, tiene mucho que perder y por esta razón se empeña en proteger a los suyos hasta tal punto de obsesión que el espectador empieza rápidamente a dudar de si va acabar siendo peor el remedio que la enfermedad. La ciencia ficción es el lenguaje que el director utiliza para hablar de un tema muy real: la ansiedad que hoy en día acecha a mucha gente que se siente desamparada frente a la adversidad. La gran tormenta es la materialización que el director otorga a esta adversidad.

Take Shelter es una historia de personajes envuelta en un contexto apocalíptico en el que sus protagonistas (excepto una evidente excepción) no luchan contra la catástrofe que se acerca sino contra sus problemas personales con los que se enfrentan a diario desconociendo lo insignificantes que estos resultan y lo vulnerables que ellos son en realidad frente a los insospechables fenómenos del planeta en el que viven, capaces de reducirlo todo a la nada. Este tratamiento nos remite involuntariamente a la reciente y fantástica Melancolía, de Lars von Trier.

Cada escena se extiende en el tiempo narrativo lo necesario para contribuir a crear un perfecto suspense y el tiempo necesario para que el público participe en todo momento de la situación y la tensión que viven los personajes. Este ritmo, mezclado con la música, la fotografía y los efectos especiales, consigue cubrir el frenetismo de la historia bajo el manto de unas imágenes contemplativas, desconcertantes con forma de cielos amenazadores y atmósferas inquietantes.

El desafío de Curtis es luchar, de cara a fuera, para desmentir su locura y demostrar su razón y, de cara a dentro, para lidiar con su pánico a partes iguales entre descubrir una enfermedad mental o una lucidez predictiva. Michael Shannon consigue hacer dudar a su propio personaje, a su familia, al pueblo entero y, evidentemente, al espectador, quién no está más tranquilo ni menos desorientado que el resto de personajes. Inevitablemente, somos partícipes de lo que creemos que es la evolución de la enfermedad mental de Curtis de forma que la angustia va creciendo a medida que anticipamos hechos que los personajes aún no pueden prever aunque al final nos demos cuenta que quizás estábamos del lado erróneo.

El potencial creciente de Jessica Chastain, que nos ha sorprendido últimamente con su impecable actuación en películas como La Deuda o El Árbol de la vida, no abandona su línea en esta ocasión, donde da vida a la mujer del protagonista, Samantha. Su expresión nos dice más que sus palabras, a través de ella entendemos todo lo que le pasa por dentro, des del amor incondicional hacia su familia hasta el consecuente miedo, una vez más, a la pérdida.

No es casual que la hija de la pareja sea sorda, con la carencia comunicativa que esto supone, aunque mientras la niña parece no perderse detalle de lo que sucede a su alrededor, otros problemas de comunicación, que van más allá de las limitaciones sensoriales, surgen entre la pareja.