Lo imposible (2012) J. A. Bayona

Imposible parece la historia de esta familia que sobrevivió “intacta” al tsunami más devastador nunca registrado, que asoló el sudeste asiático en diciembre de 2004. Brillante, como este joven director con corta trayectoria pero a la altura de los grandes del cine, Juan Antonio Bayona, traslada esta historia a la gran pantalla.

Bayona explora, a través de esta catástrofe, la pérdida y las relaciones familiares, consiguiendo enfatizar estos dos temas incluso por encima del escaparate formal de la película, que resulta impecable. Atraído por la historia de esta familia, Bayona narra el minuto a minuto del terror vivido segundos, minutos, horas y días después de la tragedia. Es por este interés en tratar el cambio que esta experiencia supone en la vida de los personajes y no tanto su vida previa, el hecho de que la acción empiece de forma tan directa y con breve preámbulo.

En este sentido me recuerda a la superproducción China Aftershock (Feng Xiaogang) que reproduce una catástrofe natural de dimensiones parecidas, el terremoto de Tangshan del año 1976, aunque, en este caso, vivimos el peso de la experiencia de los personajes, no solo los días próximos a la catástrofe sino durante el resto de sus vidas, en cuyo transcurso se prolonga el reencuentro familiar en esta ocasión.

(spoiler) El sufrimiento y la tensión están dosificados a partes iguales a lo largo de la película sin dejar un instante de tregua al espectador hasta que la familia se reencuentra y aún conociendo de antemano el final.

La estructura de la película consta de dos partes con tono y ritmo totalmente distintos, pero anidados a la perfección. La trepidante acción de la primera parte con la brillante escena del reencuentro entre Lucas y la madre justo después de la arrolladora ola contrasta con el ambiente de aturdidora quietud en la impaciente búsqueda del padre a su hijo y mujer.

La cámara busca sonsacar los sentimientos de los personajes y el impacto de la vivencia y lo consigue con unos emotivos primeros planos tan bien intencionados como justificados. La combinación de los planos más cerrados que narran la acción con los planos generales del entorno devastado no nos permiten olvidar en ningún momento las dimensiones del caos. La naturalidad y verosimilitud se ven reforzadas en ocasiones por  un movimiento de cámara que quiere simular el uso de una videocámara como en la escena en que los niños se despiertan para abrir los regalos de Navidad.

Se ha hablando en ocasiones de “manipulación sensorial” y bueno, hay que saber distinguir cuando está o no justificada y cuando es excesiva. Y es que en esto consiste el juego del cine, hay que saber jugar bien y con la medida adecuada las herramientas de las que disponemos (en este caso una historia sobrecogedora, unos actores de diez y porqué no decirlo, un presupuesto que permite hacer virguerías), y creo que Bayona lo hace con una eficiencia loable.

(spoiler) ¿Final feliz? Depende de como se mire. Creo que la película consigue hacerte reflexionar sobre el terror de la catástrofe y consigue dejarte con la misma sensación que nos describe el llanto silencioso de Naomi Watts en uno de los últimos planos de la película, un llanto de desasosiego por la tensión y el horror vivido y también del impotente remordimiento inherente al superviviente, consciente del destino que corrieron cientos de miles de personas, cuyo desenlace no fue el final feliz de su historia.

Anuncis

Deixa un comentari

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

Esteu comentant fent servir el compte WordPress.com. Log Out / Canvia )

Twitter picture

Esteu comentant fent servir el compte Twitter. Log Out / Canvia )

Facebook photo

Esteu comentant fent servir el compte Facebook. Log Out / Canvia )

Google+ photo

Esteu comentant fent servir el compte Google+. Log Out / Canvia )

Connecting to %s