Django Unchained (2012) Quentin Tarantino

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He sortit del cinema reafirmant, de nou, la meva admiració per aquest gran director qui no deixa de sorpendre amb els seus nous projectes sense perdre mai la seva singularitat. Tarantino aconssegueix fer-te gaudir de cada diàleg, de cada escena i de cada personatge en una trama un pèl llarga però de progressiva intensitat gràcies als constants girs que hi van aportant estímuls.

Ambientat en el profund sud nordamericà abans de la guerra civil, un excèntric i enginyós Christoph Waltz encarna el paper d’un caçarecompenses, Dr. King Schultz, que sota l’identitat d’un suposat dentista ambulant, es dedica a la recerca i captura dels delincuents més buscats. En una de les seves missions, necessitarà l’ajuda d’una persona en concret per tal de reconèixer als seus objectius. D’aquesta manera, coneix al seu futur soci i amic, Django, un esclau a qui van separar de la seva dona i que té com a únic objectiu rescatar-la.

No es pot perdre detall dels diàlegs, carregats d’ironia i sarcasme que només Tarantino sap fer encaixar tant bé com a preludi als seus esperats banys de sang. La banda sonora també porta l’emprempta del director, un cop més tant encertada, aportant i mantenint la intensitat i el ritme a cada escena, factor que es veu reforçat també pels moviments bruscos de càmera així com els zooms que intensifiquen la tensió i claven la mirada de l’espectador en els tant agressius com eficients primers plans.

El repertori d’actors, alguns ja usuals en la filmografia de Tarantino, es fan seus els personatges amb una naturalitat admirable. El ja mencionat Christoph Waltz, amb la seva brillant actuació, ha guanyat ja una nominació a millor actor als premis Bafta i en té una de pendent als inminents Oscars. El polifacètic Leonardo DiCaprio demostra un cop més les seves aptituds treient el millor, en aquest cas, el més miserable del personatge. Jamie Foxx està fantàsticament seductor en el paper de cowvoy amb sed de venjança. També cal destacar encara que més secundaria, l’actuació de Samuel L. Jackson amb el paper de servent racista i, per acabar, la dolça Broomhilda (Kerry Whashington), qui borda el paper de víctima aterrada.

La venjança torna a ser clarament el tema central de la trama. Com en la sagnant Kill Bill, a Django Unchained la brutalitat i explicitat de les batalles no contempla la censura i com tampoc podria ser d’una altra manera, com en el cas dels nazis a Inglorious Bastards, no hi ha treva ni refugi pels qui comenten injusticies.

Tarantino reconeix la seva inspiració i admiració pel director italià Sergio Corbucci, autor que acomula diversos Westerns i la creació original de Django, representat per Franco Nero (1966), qui també compta amb una modesta intervenció a la pel·lícula.

Un Western amb tots els ingredients del gènere, amb el rerefons històric, la crítica salvatge envers el racisme i la marca personal del director. Després de la magnífica Inglorious Bastards, Django Unchained se suma al que podria formar part d’una possible triologia que se’ns dubte esperarem amb impaciència…

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Crónica Film África 2012 (Londres)

El mayor Festival de cine africano de Inglaterra se ha celebrado durante 11 intensas jornadas en Londres con un programa de más de 70 películas y más de 30 directores invitados que visitaron la ciudad durante estos días y asistieron a los pases de sus películas para responder a las preguntas del público.

La oferta del Festival no se ha limitado solo a los pases, ofreciendo una amplia variedad de eventos culturales desde workshops gratuitos hasta actividades para la familia abarcando incluso una fantástica programación de música africana en directo.

Entre las secciones del festival se ha contado con una gran variedad de géneros y formatos: ficción, documentales, animación y cortometrajes en los que se han tratado temas tan diversos como la música, la política, el deporte o la discriminación al colectivo de LGBT, con especial énfasis en esta última. Un ejemplo de ello ha sido la aclamada Call Me Kuchu (2012, Uganda/ USA, Katherine Fairfax Wright and Malika Zouhali-Worrall), recientemente estrenada en las salas londinenses, un documental sobre el día a día de David Kato, el primer hombre abiertamente gay en Uganda, y su lucha contra la amenazante propuesta de castigar la homosexualidad con la cárcel o incluso la muerte.

Desde el año 2008, aunque hasta el pasado 2011 el festival no fue renombrado como el “Film Africa”, Londres ha celebrado la influencia de este continente en la ciudad y insistido sobre la relevancia de África sobre Inglaterra y sobre el resto del mundo. Fundado por la Royal African Society con la colaboración de SOAS, La Universidad de Londres, el Film África ha cerrado esta edición con la satisfacción de haber estado a la altura de la exigencia de su público y sus intenciones pese al momento de dificultad económica atravesado, en el que los gobiernos de Europa están retirando las ayudas a este tipo de eventos culturales y instituciones. Conscientes de este privilegio, los organizadores del Festival han valorado la edición de exitosa y cogido fuerzas y motivación para encarar el futuro del evento.

An African Election (2012, Suiza/ EEUU/ Ghana, Jarreth Merz)

An African Election, una película documental sin precedentes sobre el proceso de unas elecciones en África, concretamente las de Ghana en 2008, nos sitúa de pleno dentro del marco del Festival.

Jarreth Merz sigue a los jugadores clave en estas elecciones durante los casi 3 meses previos a la votación y nos muestra los entramados de la maquinaria política de un país tercermundista que persigue su legitimación democrática.

Desde la ajetreada campaña política, pasando por la cada vez más irascible atmósfera del país (en el contexto de estas elecciones), la caótica organización interna, hasta el intenso recuento de votos, las dudas de fraude o la sentencia final, Jarreth Merz se acerca a este proceso y lo captura como si de un thriller político se tratara, con toda la emoción y espectacularidad inherentes.

El documental pretende abarcar un amplio rango de puntos de vista en las entrevistas realizadas. Aún así, como lamenta el director, una película de esta talla nunca puede vanagloriarse de la objetividad absoluta, incluso acostumbra a ser necesario cierto enfoque para no perderse en la generalidad del tema y poder profundizar más en algunos aspectos. Cabe añadir que los compromisos y responsabilidades de todo el personal de la campaña en pleno desarrollo dificultaron poder contactar con ciertas personalidades o disponer de más tiempo para entrevistas, hecho que también determinó en algunos casos su presencia en el producto final.

El director consigue interceder en los espacios y momentos más privados de las elecciones cómo en la sala de reunión de la comisión electoral donde se reciben los recuentos de votos y en la que se viven los momentos de más tensión, acentuada por la naturaleza controvertida que conllevaron estas elecciones. Asombrosamente, la cámara logra pasar desapercibida literalmente, consiguiendo algunas escenas tan claves como magníficas.

El director, cuya presencia nos acompañó durante el pase y en la posterior rueda de preguntas, explicaba que parte de la facilidad de acceso a los espacios y las personalidades que se disponen a hablar ante la cámara se debe a su vínculo con Ghana, país donde vivió una parte de su vida.

Finalmente, el documental quiere ser un ejemplo para todo el continente africano, una demostración del funcionamiento y la viabilidad de la democratización en África. Con este fin, el director y su equipo realizaron una gira posterior al estreno de la película recorriendo varios países africanos, proyectando la película con el fin de hacerles llegar su mensaje.

The Assassin’s Practice (2012, UK/ Nigeria, Andrew Ukoko)

The Assassin’s Practice de Andrew Ukoko quién también asistió al Festival, es un thriller poco convencional sobre un corredor de bolsa que contrata a un asesino a sueldo para acometer su propio suicidio y así asegurar a su mujer y a su hija con una buena pensión.

Lo que el inversor no puede imaginar es que la persona contratada resulta ser una psicópata cuyos intereses o motivaciones le llevarán a saltarse los esquemas del encargo a su antojo.

La falta de convencionalidad es, en esta ocasión, negativa, ya que el resultado de esta absurda mezcla de géneros carente de intención da lugar a una obra que roza lo ridículo y de cuyos elementos no se salvan ni el guión, ni los actores (cuya mala interpretación resulta insuperable) ni siquiera la edición sonora que quizás para enfatizar la comedia acaba resultando exagerada y molesta. Lo que podía parecer un buen detonante inicial, necesita pocos minutos para estropear las expectativas hasta un estado de no retorno y en cambio, se prolonga en este estado durante los siguientes 83 minutos.

Beauty (2011, Sudáfrica, Olivier Hermanus)

El director Olivier Hermanus retrata a un hombre de mediana edad que vive su aparente cómoda existencia sobre el lecho de una gran mentira. François (un espectacular Deon Lotz) es incapaz de aceptar su condición sexual y, en consecuencia, reconocerla frente a la sociedad, una Sudáfrica cargada de prejuicios y racismo, situación que le lleva a un auto rechazo y un sentimiento miserable que lo devora lentamente.

Con una fantástica entrada, Hermanus destapa un distintivo uso de la cámara desde la primera escena que remite al voyeurismo más acusado, con la cámara moviéndose lentamente a través de la muchedumbre en un banquete de una boda en Bloemfontein (Sudáfrica) hasta dar con Christian (el actor y modelo Charlie Keegan) que desde el primer momento captura la atención del protagonista así como la del espectador con el encanto de aquél que sabe que posee el poder de la seducción.

A partir de aquél encuentro, François empieza a experimentar una creciente atracción hacia el chico que se descontrola hacia una peligrosa obsesión precipitando la historia a un trágico final. François canaliza sus necesidades ocultas a través de los encuentros secretos con un grupo de hombres de su misma condición pero de vuelta a su realidad esconde sus sentimientos detrás de su inexpresivo rostro. Este sufrimiento en silencio nos recuerda al que padecía Michael Fassbender en Shame. Como en esta última película, el personaje se intenta desglosar en su total complexidad, pretendiendo crear al mismo tiempo una sensación de rechazo y empatía aunque en el caso de Beauty el primer sentimiento acaba ganando terreno, sobre todo después de la perturbadora escena final.

Beauty nos habla sobre la belleza y sobre la obsesión de poseer el objeto deseado pero también sobre la frustración y el resentimiento que deriva en la violencia. Todo esto, en un escenario con una relativamente reciente transición (el apartheid comenzó a desaparecer a mediados de los años 90) pero aún con muchas marcas del viejo sistema en la sociedad, con todas las reminiscencias de racismo y de intolerancia.

El deseo contenido, la rabia, la vergüenza, el odio, todo lo expresa esa mirada espectacular de Deon Lotz cuya actuación consigue estremecerte. Pero no es el único elemento que consigue trasladar la tensión al espectador. También el sonido recibe un trato muy especial en esta película. I es que este aparece acertadamente en los momentos de máxima intensidad, como una especie de ruido molesto del que solo conseguimos percatarnos cuando desaparece por completo dejando paso al sonido ambiente. También se utiliza el silencio en el sentido opuesto, cuando François está en la burbuja de su mente y de repente, regresa a su mundo de apariencia.

His Majesty’s Sergeant (2010, Ghana, Ato Yanney)/ Burma Boy (2011, Nigeria/ UK, Barnaby Phillips)

La invasión de Japón a Birmania (conocida actualmente como Unión de Myanmar) a finales de 1941 desencadenó la campaña más prolongada librada por las fuerzas británicas en la Segunda Guerra Mundial. Alrededor de 100.000 soldados africanos fueron tomados de las colonias británicas para luchar en las selvas de Birmania hasta la derrota japonesa a mediados de 1945. A estos héroes anónimos rinden homenaje las dos películas que se proyectaron conjuntamente en el Film África: la película de ficción His Majesty’s Sergeant de Ato Yanney y el documental Burma Boy del periodista de la BBC Barnaby Phillips.

His Majesty’s Sergeant

El orden en que se proyectaron las películas no fue aleatorio, primero vimos la película de ficción, una representación más teatral (el escenario de la cueva es prácticamente el único donde se desarrolla toda la historia) que cinematográfica sobre la relación entre tres soldados del bando británico, un indio, un africano y un británico que se encuentran refugiándose en una cueva en medio de una batalla.

Los tres desconocidos empiezan una conversación formal que no tarda en denigrarse a la mínima que Jake, el soldado británico, siente la necesidad de afirmar su asumida superioridad racial. Incluso cuando Jafa salva a Jake quién cae en una trampa del enemigo, su odio hacia él no cesa.

Lejos de la típica película bélica, Ato Yanney pone el acento en este caso en el asunto psicológico que comportó para los soldados de las colonias el hecho de estar luchando una guerra para defender la libertad de sus colonizadores. Por lo tanto se centra en estos tres personajes, y sobre todo en la lucha personal de Jafa, el sargento africano, en contra del racismo y a favor de la equidad. La versión proyectada es una remasterización de la original de Ato Yanney (1980).

El periodista Barnaby Phillips siempre había querido remediar la poca justicia que le ha hecho la historia a este suceso. El mayor reto con el que se encontró a la hora de conceber Burma Boy era encontrar gente implicada que aún estuviera con vida, pero no tanto testigos de oficiales británicos cuyas memorias ya había leído en libros y documentos, sino encontrar una voz para la otra perspectiva, una voz africana. Y de ahí la gran alegría al caerle a las manos el testimonio de 60 páginas de un soldado nigeriano llamado Isaac Fadoyebo.

A partir de este descubrimiento, el periodista decidió empezar su aventura consiguiendo contactar con su principal protagonista que aún seguía viviendo en Nigeria. Este, a su vez, le llevó a una familia pobre de Birmania que durante la guerra le rescató herido en la selva dándole cobijo y alimentándolo durante meses aún sabiendo que arriesgaban sus vidas si eran descubiertos por los japoneses.

Con rigor periodístico y en un formato de documental convencional (el periodista aparece en cámara como presentador de los hechos y narrador), el documental conforma una pieza interesante por su valor testimonial, pero quizás con un sobrecargado valor sentimental que se le da a la historia del personaje. El documental termina con la emotiva entrega por parte de Phillips de una carta de agradecimiento que Isaac escribe a la familia que le salvó la vida en un heroico gesto de humanidad.

Lust (2011, Egipto/ Francia, Khaled El Hagar)

Lust se adentra en las vidas de los habitantes de una calle marginal en Alejandría, Egipto, en un contexto pre revolucionario. Cada personaje guarda su propia historia tras las puertas de su casa, como el caso de Umm Shooq, quien abandonó a su familia para fugarse con el hombre al que amaba.

Con ello, lleva una vida pobre al lado de su marido, sus dos hijas y un tercer hijo que padece una grave enfermedad. Debido a la falta de recursos, la familia es incapaz de reunir el dinero necesario para el tratamiento del niño, y Umm Shooq cae en un estado de amargura y depresión que le lleva a actuar con sus hijas de manera que sus intentos de protegerlas solo consiguen ahuyentarlas cada vez más.

En un intento desesperado para conseguir el dinero para su hijo Umm Shooq deberá viajar a la capital. El contraste entre esta y su casa es abismal, y allí encontrará la forma de aprovecharse de su anonimidad para conseguir dinero de forma fácil y rápida, método que se acaba convirtiendo en su forma de vida, realizando viajes semanales entre el Cairo y Alejandría. En su ausencia sus dos hijas buscan la forma de reclamar su libertad.

Una libertad negada, en primer lugar, por la familia, pero también por el contexto, y sobre todo, por su condición de mujer. A diferencia de algunos vecinos varones, quienes acaban abandonando a sus familias en busca de oportunidades, las chicas se ven obligadas a permanecer allí dejando escapar sus sueños y aspiraciones.

Cabe destacar la gran actuación de Sawsan Badr quién es capaz de estar a la altura de la complejidad de su personaje que pasa de un estado de cordura a la completa locura en cuestión de segundos.

Restless City (2011/ EEUU/ Andrew Dosunmu)

Nueva York des de los ojos de un inmigrante senegalés puede ser una ciudad muy distinta a la foto idílica que se le puede atribuir desde la perspectiva del turista o el neoyorkino de nivel medio-alto. Djibril llega a la Gran Manzana escapando de la pobreza extrema en busca de oportunidades, de una vida mejor.

Allí, quienes le acogen como en casa son sus semejantes, quienes se ganan la vida en Harlem con negocios ilegales. Djibril vende discos piratas en la calle pero su vocación es la música y su sueño, poder vivir algún día de ello. Su carácter solitario y pacífico le ha llevado a sobrevivir hasta el momento sin preocupaciones pero sin quererlo conoce un día a una chica de la cual se enamora y cuyos problemas le acaban implicando.

La fotografía de la película se cuida de mantener una coherencia estética, aportando una personalidad propia a la ciudad, a la atmósfera, a este Harlem de rojos predominantes que envuelve la historia en una mezcla entre calidez e irritación. La escena final nos recuerda al trágico pero magnífico desenlace de la obra maestra Al Final de la Escapada (Jean-Luc Godard), en el que el cuento de hadas queda tan solo en la historia de amor de los personajes, quienes son incapaces de controlar sus destinos.

Andrew Dosunmu captura el pulso dinámico de Nueva York en el entorno de una comunidad africana en la ciudad, una mirada hacia una cultura que acostumbra a pasar desapercibida o simplemente resulta indiferente a los neoyorkinos.

Mama África (2011, Alemania, Mika Kaurismäki)

El Film África 2012 cerró sus puertas con una gran apuesta documental, Mama África, de Mika Kaurismäki, un fantástico tributo a una mujer excepcional, Miriam Makeba (1932 – 2008), quién dio voz, a través de su música, a su tierra, Sudáfrica y a todo el continente africano.

Desde sus primeras apariciones en público hasta su último concierto, Kaurismäki recrea la trayectoria de la cantante y activista, completando las magníficas imágenes de archivo con una serie de entrevistas a familiares, amigos y discípulos de esta figura tan extraordinaria.

Debido a sus ideales políticos y a su implicación y persistencia en cambiar las cosas, su música fue vetada en primer lugar en su Tierra, Sudáfrica, y luego en Estados Unidos, que vieron con malos ojos su relación con el activista Stokely Carmichael, por lo que regresó a Guinea desde donde siguió luchando en contra del Apartheid.

El gran mérito de este documental recae sin duda en la exhaustiva búsqueda de material, la complicada selección y la posterior acertada edición, que aporta una narrativa perfecta a todo el conjunto resultando una pieza que consigue despertar el interés y la emoción por la historia de esta mujer. Cada imagen interactúa intencionada y perfectamente con la anterior, la siguiente y con toda la pieza.

Primero nos engancha su música, luego esta carita angelical de joven que empieza a comerse el mundo y progresivamente, sus ideales, su compromiso y su carisma.

La proyección fue precedida de la entrega de premios. El galardón al mejor cortometraje recayó sobre el peculiar Umkhungo (The Gift), de Matthew Jankes, cuyo pase se proyectó antes del documental, una historia de ciencia ficción y poderes sobrenaturales que bien podría tratarse del preludio de un largometraje. Por su parte, Fluorescent Sin (2011, Amirah and Wafa Tajdin) se llevó la mención especial.

En cuanto al Premio del Público, este fue para Nairobi Half Life de David Tosh Gitonga, historia de un joven keniata aspirante a actor que sueña con triunfar en la gran ciudad de Nairobi.

Aparte de los premios hubo más sorpresas, en concreto una invitada especial, la cantante Joyce Moholoagae que hizo una pequeña actuación antes y después de la entrega de premios en la que el público acabó participando como coro. Sin duda una buena forma de entrar en situación para la película que estábamos a punto de presenciar. También una forma calurosa y amigable de poner fin al Festival.

Festival Internacional de Cine Fantástico de Cataluña Sitges ’12

Breve paso por el Festival de Sitges con tres películas bien distintas como lo son las impresiones que me han causado. Os dejo con mi visión personal de The Chained, Cosmópolis y Beasts of the Southern Wild.

El primer pase al que asistí fue The Chained, (Jennifer Lynch, 2012) largometraje de una directora que ya dejó huella en una edición anterior del festival (2008) con Surveillance y cuyo apellido todos identificamos con un pilar dentro del género del terror psicológico como es su padre, David Lynch.

The Chained posee una base potente, una idea terrorífica que pretende incomodar, hacer reflexionar sobre la pérdida de la infancia y, aunque su desarrollo es correcto y consigue crear interés, no va mucho más allá. Quizás esto se debe a lo complicado que puede resultar hoy en día crear impacto, mostrar una imagen y, consecuentemente, desencadenar una emoción desconcertante.

Me vino a la mente el secuestro de Antonio Banderas en la macabra La piel que habito de Pedro Almodóvar en la que el desequilibrado cirujano mantiene a su preso encerrado en su casa haciendo con él lo que se le antoja. En aquella película los fines son bien distintos y el enfoque surrealista del drama roza lo cómico. No es este el caso de The Chained, que lo que pretende es crear una sensación realista de progresivo malestar aunque le falta este punto trepidante que posee la otra, que mantenga in crescendo el interés del espectador. Ambas reducen prácticamente el escenario a la casa, para reforzar la sensación de aislamiento, de cárcel para el secuestrado. Los actores, tanto el psicópata Bob como el joven a quién este apodará con el nombre de Rabbit, me parecen correctos pero sin llegar al nivel de interpretación que para mí requieren estos personajes.

A parte de esto, hay un par de temas que alejan al conjunto de ser una película que deje huella: la primera, son las obviedades y los tópicos, como que el asesino recuerde que su padre le pegaba de niño y por esto se ha convertido en lo que es; la segunda, la locura de final que no podría resultar más forzado e inverosímil.

A continuación me quedé al pase de Cosmopolis. Grandes expectativas para la nueva entrega de David Cronenberg que se vieron bastante frustradas al ver el resultado. Ante todo, decir que el reto de adaptar la novela homónima de Don DeLillo no parecía de entrada tarea fácil. El resultado es una película muy ambiciosa, con algunas ideas muy conseguidas y interesantes y otras que a mi parecer se pierden por si solas con tanta pretensión.

Con estas últimas me refiero a los excesivos diálogos en una sucesión de escenas que, aunque traten temas interesantes, no hay formar de cohesionar para adquirir un sentido global. A mi parecer, falta perspicacia, profundidad y concreción. Las visitas que se  van encadenando en el interior de la limusina no tienen el suficiente interés para sustentarse  por sí solas como pequeñas unidades narrativas, que supongo sería la intención del director. Y tampoco acaban de encajar en un todo, como si se intentara construir un puzle con piezas que no le pertenecen. Se plantea mucho contenido interesante pero inconexo y que acaba aburriendo. Solo al final, cuando Packer cae en el escepticismo absoluto y parece enloquecer, da la impresión que la pieza empieza a tomar cierto interés, ritmo e incluso sentido.

A parte de esto, como también he comentado, el tema de la limusina creando un espacio que difiere totalmente del mundo exterior, ajeno al tiempo, a la velocidad, incluso al mundo, y este personaje enigmático, maniático y controlador que maneja el mundo con afán de poder y riqueza desde su guarida, son realmente dos aspectos muy bien pensados y adaptados. Creo que a todos nos ha sorprendido la impecable interpretación de Robert Pattinson que con este papel se ha desmarcado con creces del icono juvenil de vampiro sexi que se ganó con las entregas de Crepúsculo. Pattinson borda el papel de frialdad y hastío que va creciendo dentro de sí y que le lleva a la autodestrucción. La perfección técnica de la imagen es también digna de mención.

Finalmente me topé con una pequeña joya, el regalo para los sentidos que me pareció Beasts of the Southern Wild, ópera prima de Benh Zeitlin, un cuento que narra la historia de un reducto de la sociedad que sobrevive autosuficiente y apartado del mundo, en una pequeña isla. Allí, los niños como Hushpuppy crecen libres, salvajes y con una idea muy personal y particular de lo que es el mundo que les rodea.

“Bathtub” (la bañera) es el nombre con el que bautizan sus habitantes su pequeña isla. Hushpuppy vive allí con su padre, un hombre temperamental cuyo carácter se acentúa con la frecuente ingesta de alcohol. Según él, y a lo que Hushpuppy se aferra con la fe ciega de cualquier niño hacia su padre, son afortunados de vivir en “el lugar más bonito de la tierra”. Pero allí todos saben que el fallo de una pequeña pieza en el engranaje global puede desencadenar la devastación absoluta y dejar a su pequeña comunidad inundada en la profundidad de las aguas provenientes del deshielo. De esta manera, todos viven con el temor a una inminente tormenta que pueda destruirles aunque el planteamiento de la historia en sí parece desarrollarse ya en un ambiente post apocalíptico.

Hushpuppy vive en su mundo de ensueño, acompañada de la presencia de su madre que según la información de su padre “se marchó nadando” un día y en conexión constante con los animales, reales y fantásticos que pertenecen, como ella, al microcosmos que representa la bañera dentro del inmenso universo. Dentro de este mundo ideal, tendrá que plantarle cara al miedo y no llorar, como le enseña su padre, para soportar con serenidad las adversidades.

Para el rodaje de la película se utilizaron localizaciones devastadas por el Katrina en la bahía de Louisiana y se construyó, con un escaso presupuesto, el detallado universo de Bathtub. La música aporta un elevado tanto por ciento de la fuerza y magia de la película. Pero el mérito queda repartido a partes iguales entre ésta, los actores (es sorprendente el potencial interpretativo de la pequeña Quvenzhané Wallis y el padre, Dwight Henry, ninguno de los dos actores profesionales) y la imagen cálida y brillante, buscando la magia en todo momento.

Lo imposible (2012) J. A. Bayona

Imposible parece la historia de esta familia que sobrevivió “intacta” al tsunami más devastador nunca registrado, que asoló el sudeste asiático en diciembre de 2004. Brillante, como este joven director con corta trayectoria pero a la altura de los grandes del cine, Juan Antonio Bayona, traslada esta historia a la gran pantalla.

Bayona explora, a través de esta catástrofe, la pérdida y las relaciones familiares, consiguiendo enfatizar estos dos temas incluso por encima del escaparate formal de la película, que resulta impecable. Atraído por la historia de esta familia, Bayona narra el minuto a minuto del terror vivido segundos, minutos, horas y días después de la tragedia. Es por este interés en tratar el cambio que esta experiencia supone en la vida de los personajes y no tanto su vida previa, el hecho de que la acción empiece de forma tan directa y con breve preámbulo.

En este sentido me recuerda a la superproducción China Aftershock (Feng Xiaogang) que reproduce una catástrofe natural de dimensiones parecidas, el terremoto de Tangshan del año 1976, aunque, en este caso, vivimos el peso de la experiencia de los personajes, no solo los días próximos a la catástrofe sino durante el resto de sus vidas, en cuyo transcurso se prolonga el reencuentro familiar en esta ocasión.

(spoiler) El sufrimiento y la tensión están dosificados a partes iguales a lo largo de la película sin dejar un instante de tregua al espectador hasta que la familia se reencuentra y aún conociendo de antemano el final.

La estructura de la película consta de dos partes con tono y ritmo totalmente distintos, pero anidados a la perfección. La trepidante acción de la primera parte con la brillante escena del reencuentro entre Lucas y la madre justo después de la arrolladora ola contrasta con el ambiente de aturdidora quietud en la impaciente búsqueda del padre a su hijo y mujer.

La cámara busca sonsacar los sentimientos de los personajes y el impacto de la vivencia y lo consigue con unos emotivos primeros planos tan bien intencionados como justificados. La combinación de los planos más cerrados que narran la acción con los planos generales del entorno devastado no nos permiten olvidar en ningún momento las dimensiones del caos. La naturalidad y verosimilitud se ven reforzadas en ocasiones por  un movimiento de cámara que quiere simular el uso de una videocámara como en la escena en que los niños se despiertan para abrir los regalos de Navidad.

Se ha hablando en ocasiones de “manipulación sensorial” y bueno, hay que saber distinguir cuando está o no justificada y cuando es excesiva. Y es que en esto consiste el juego del cine, hay que saber jugar bien y con la medida adecuada las herramientas de las que disponemos (en este caso una historia sobrecogedora, unos actores de diez y porqué no decirlo, un presupuesto que permite hacer virguerías), y creo que Bayona lo hace con una eficiencia loable.

(spoiler) ¿Final feliz? Depende de como se mire. Creo que la película consigue hacerte reflexionar sobre el terror de la catástrofe y consigue dejarte con la misma sensación que nos describe el llanto silencioso de Naomi Watts en uno de los últimos planos de la película, un llanto de desasosiego por la tensión y el horror vivido y también del impotente remordimiento inherente al superviviente, consciente del destino que corrieron cientos de miles de personas, cuyo desenlace no fue el final feliz de su historia.

Donnie Darko. Richard Kelly (2001) EEUU

La fantasia i la realitat es fusionen en aquest drama psicològic on un adolescent interpretat per un jove Jake Gyllenhaal intenta sobreviure en un món del qual se sent exclòs, amb els reptes afegits d’una malaltia psicològica, una intel·ligència per sobre de la mitjana i una sensibilitat neuronal que el porta a percebre més enllà de les tres dimensions que componen la realitat tal i com l’entenem actualment.

A aquest quadre personal, cal sumar-li el context de la societat americana dels anys 80 (més concretament en l’àmbit d’un institut), una societat amb uns valors superficials que intenta obviar les problemàtiques reals, i esquivar qualsevol confrontació directe amb aquestes. Donnie Darko és un personatge inadaptat tot i que troba alguns còmplices en la seva situació que, com ell, veuen més enllà d’aquesta superficialitat, com la magnífica professora Karyn Pomeroy interpretada per Drew Barrymore o la jove Gretchen Ross (Jena Malone) amb qui Donnie Darko inicia una primera relació amorosa.

Així, el que en un principi se’ns presenta com una crítica àcida i amb toc d’humor amb tots els seus personatges estereotipats (ens ve al cap la memorable American Beauty de Sam Mendes), el film es va inclinant cap a un univers fantàstic i fosc a través de la pertorbada ment del seu protagonista que confon les seves al·lucinacions amb la realitat (una distorsió semblant a la que vivíem en la recent Take Shelter, de la mà d’un gran Jeff Nichols), traslladant-nos al to metafísic del millor Lynch en pel·lícules com Lost Highway.

Amb la companyia d’un inquietant personatge disfressat d’aterrador conill, Donnie s’endinsa en un viatge en el temps a mode de compte enrere cap a un misteriós final, presagi d’aquesta veu interior, impuls i guia de viatge que és el personatge d’en Frank. Donnie Darko troba la clau a les seves preguntes en el llibre escrit per la misteriosa Roberta Sparrow, “The Philosophy of Time Travel”, que serveix al mateix temps d’element estructurador de la pel·lícula a partir dels seus capítols que ordenen el contingut de la historia.

La ironia del llenguatge i els encertats diàlegs ens porten a moments brillants com la intervenció de Donnie a la sala d’actes de l’escola sobre els ridículs consells d’un farsant Patrick Swayze, o la contestació a la senyoreta Kitty Farmer quan aquest es nega a fer l’exercici que ella proposa.

La fantàstica i encertada banda sonora inclou temes tant transcendents com Mad Word de Gary Jules que acompanya fantàstiques seqüències amb una força visual que anul·la tota necessitat de diàleg. Parlem de la emotiva seqüència on la càmera s’infiltra en els somnis (o malsons) de tots els personatges. Destaquem també el mític Love Will Tear Us Apart de Joy Division o Head Over Heels de Tears for Fears amb el que la càmera ens ofereix una original presentació de tots els personatges.

El director ens brinda un final a l’altura del film, on tot es destrueix per tornar al punt de partida. La provocadora rialla final de Donnie, esperant la mort al seu llit, és una rialla d’alleujament, de saber que és on ha de ser i deixant un món amb tantes coses per arreglar… Donnie Darko conté una riquesa de detalls narratius que abastiran, a l’espectador atent, d’un seguit de símbols i significats que cohesionen aquesta trama tant ben teixida; així, ens trobem davant d’una historia que no deixa cap detall a mans de l’atzar, cap peça sense funció concreta.

MELANCOLIA (2011, LARS VON TRIER) DINAMARCA – ALEMANIA – SUECIA

Acompanyades encertadament per l’inquietant i absorbent preludi de Wagner en l’òpera de Tristán i Isolda, les primeres imatges d’aquest film no ens deixen dubte del que estem a punt de veure: una obra un punt pretensiosa d’un cineasta que s’atreveix amb tot. Aquestes imatges ens plantegen un enigma hipnòtic que es tancarà al final del film.

Descrita pel mateix Lars von Trier com “una bella obra sobre la fi del món”, Melancolia reflecteix  molt acertadament aquest sentiment contradictori que consisteix en mostrar la preciositat d’un esdeveniment catastròfic. Amb aquest objectiu, el cineasta construeix una obra visualment de factura perfecte, d’imatges d’un món de fantasia, de ciència-ficció en el seu estat més pur i que, fins i tot, freguen la superficialitat; imatges que ens recorden les inquietants fotografies surrealistes de Gregory Crewdson o, en cinema, ens remunten a l’exercici artístic i filosòfic que constituïa The Tree of Life (2001) de Terrence Malick.

L’estructura de l’obra és senzilla però rodona: dividida en dues parts, “Justine” i “Claire”, els noms de les dues germanes representades per les magnífiques Kirsten Dunst i Charlotte Gainsbourg respectivament, Lars Von Trier ens introdueix en el context d’uns personatges i aconsegueix fer-ne un anàlisis intern prou definit en el marc de la boda de Justine, celebrada a casa de la seva germana. A la segona part, amb molta més força, es resol el misteri del desconegut planeta Melancolia que s’acosta a la terra a gran velocitat.

Les dues germanes són les peces clau de la historia, dues personalitats complexament construïdes situades en dues esferes de la realitat totalment distants. Tot i així, el lligam familiar preval per sobre aquesta distancia i la depressió de Justine que constitueix en un principi la peça desestabilitzant de la realitat familiar s’acaba convertint en tot el contrari, el suport racional; dues maneres d’enfrontar-se a la mort que conformen una dualitat clau en la pel·lícula: Kirsten Dunst ens transmet amb la seva mirada perduda la buidor i el nihilisme de l’espècie humana; Charlotte Gainsbourg borda en el seu paper el sentiment d’impotència i angoixa inherent a la debilitat humana, provocada per la por a perdre allò que posseïm.

Lars von Trier explora, una vegada més en la seva filmografia, la depressió a través dels seus personatges. Justine se sent incapaç de portar la vida com els altres s’empenyen en construir-li; infeliç amb ella mateixa és incapaç de fer feliços als que l’envolten. La melancolia és el sentiment en el qual es tradueix la depressió, provocant en Justine una incertesa respecte el camí a prendre, situant-la en un espai de transició constant. Tal i com afirma el seu director “la melancolia pot ser molt temptadora, perquè ens ofereix una forma dolça de dolor i turment”; és d’aquesta manera com Justine experimenta la fi del món, com un fenomen natural que li retorna la pau interior, un final a la seva insuportable existència.

Transgressor, anàrquic i antidogmàtic, el director danès, fidel al seu estil però lliure i innovador en la seva confecció, aconsegueix de nou l’objectiu que prima en totes les seves pel·lícules: no deixar a l’espectador indiferent. En aquest cas ho aconsegueix fent-nos partícips del món interior dels personatges amb els quals compartim cada una de les sensacions (angoixa, tensió, melancolia) causant-nos una reacció expectant i tensa, de les primeres imatges fins al final del film. Una peça agredolça però molt recomanable.