Apollonide. Bertrand Bonello (2011) Francia

Exuberante sensualidad y decadencia en el retrato coral de un grupo de prostitutas que habitan un burdel parisino ambientado en el tránsito del siglo XIX al XX define la reciente propuesta del cineasta Bertrand Bonello; una película amarga y bella al tiempo, como lo es la misma casa cuyo nombre adopta el título: vestidos y perfumes caros, mujeres deslumbrantes y una decoración exquisita… todo desprende elegancia y belleza en esta casa, excepto el propio negocio que la sustenta. Como este, la película está llena de contrastes, más o menos explícitos, como lo son las condiciones en las que viven aparentemente las chicas cuando están trabajando de cara a sus clientes y las condiciones reales que descubrimos cuando termina su jornada aún tratándose de la misma casa.

Los espacios son un punto clave en la película y enfatizan los contrastes mencionados. La casa es el escenario por excelencia, hasta el punto en que tan solo dos escenas nos permiten asomarnos al exterior, tomando gran relevancia en el conjunto del film: en la primera, las chicas salen de excursión; como una liberación de su rutina, un soplo de aire fresco, recuperan por un instante su inocencia, su libertad y por un día sus cuerpos desnudos y jóvenes no pertenecen a nadie más que a ellas mismas. El hecho de que sea la única visita al exterior refuerza la condición de prisión de la casa al volver a ella. La segunda es al final de la película donde por primera vez se ve la calle, pero no en la misma época donde se sitúa el resto de la acción sino en la contemporaneidad, hecho reforzado por el soporte digital en que es grabado este final, con un claro paralelismo con las condiciones actuales de la prostitución.

Bertrand Bonello trata con especial atención la relación entre el grupo de chicas que, más allá del compañerismo, alcanza la condición de amistad, incluso de familia. Su medio de vida les impide relacionarse con más gente y acaban entrando en una espiral de aislamiento que incrementa el vértigo a escapar de este mundo movido por una especie de sentimiento contradictorio entre rechazo y sensación de amparo. De esta forma, entre ellas suplen sus carencias afectivas creando una fuerte complicidad que les permite hacer ironía de temas que solo la confianza de quienes se entienden a la perfección por encontrarse en la misma situación permite. Son compañeras de celda y a la vez de sueños que nunca llegarán a cumplirse, con lo que las alegrías y desgracias de cualquiera de ellas se trasladan al resto del grupo.

Cabe destacar la estremecedora escena en la que, al son de la emotiva pieza Nights in White Satin de Moody Blues, las chicas bailan abrazadas en parejas mientras se van contagiando las lágrimas por las que se desprende toda la rabia, la tristeza y la impotencia contenida.

La libertad de la cámara ofrece unos resultados excelentes, como los travellings tan bien empleados en los que esta fluye por las imágenes con absoluta sutileza y exquisitez. Igual de acertados son algunos de los recursos empleados como la pantalla partida. La escenografía y la iluminación recrean con cuidado absoluto toda la atmósfera y decoración de los burdeles de la época y no dejan de trasladarnos a la sensación de estar presenciando en movimiento obras de Toulouse-Lautrec o de Manet. De este último, a parte de las escenas de interior, también la salida al campo de las chicas nos remite a su conocida pintura Le Déjeuner sur l’Herbe. Merece igual mención la fotografía que aprovecha todo tipo de detalles de la escenografía y el atrezzo como el reflejo de los espejos, puntos de vista muy arriesgados y una continua voluntad de captar los pequeños detalles.

CRÓNICA 20ª MUESTRA INTERNACIONAL DE FILMES DE MUJERES

La proyección de la primera película de la muestra al aire libre inauguraba el certamen de filmes de mujeres y también la temporada de cine de verano. Temperatura ideal, ambiente cinéfilo y curioso; las sillas preparadas para la ocasión que se llenaron en menos de 15 minutos y, al empezar, silencio absoluto en toda la plaza, todos preparados y predispuestos a disfrutar de la película Siempre Feliz dirigida por Anne Sewitsky.

Siempre Feliz (Noruega, 2010) – Anne Sewitsky

El escenario de esta simpática historia romántica se sitúa en un pequeño pueblo de Noruega, donde vive Kaja, interpretada por una espléndida y feliz Agnes Kittelsen, con su marido y su hijo. La llegada inesperada de un matrimonio que, con un niño adoptado, se instalan en la casa de enfrente, sumados los posteriores encuentros y desencuentros entre las dos parejas, ayudan a Kaja a reaccionar, a ver más allá de su nube de felicidad permanente recuperando la autoconfianza que nunca tuvo, llegando al punto de plantearse vivir para ella misma y no a través de los demás, tal y cómo había hecho hasta ese momento.

La amistad entre las dos parejas se desarrolla paralelamente a la de los niños, quienes al margen de todo, forjan una inocente y sincera -pero a la vez desconcertante- relación en la que el racismo se convierte (peligrosamente) en un juego de niños.

El cuarteto musical que, entre secuencia y secuencia, nos regala un tema a voces a modo de narrador de una obra teatral, mantiene el tono de la historia así como una estructura que tiene como protagonista la música.

Anne Sewitsky nos regala un film alegre, optimista y musical. Un modesto pero logrado retrato de algunos comportamientos de la sociedad contemporánea a través de estos cuatro personajes y un escenario de cuento.

De cierta manera (Cuba, 1974) – Sara Gómez

En la Filmoteca de Cataluña, la proyección de De cierta manera recuperó la ópera prima de Sara Gómez, una obra cuyo lenguaje transgresor y innovador para la época y el lugar en la que fue creada, la Cuba de 1974, nos explica los cambios sociales tras el triunfo de la revolución cubana, en 1959, en un grupo marginal de la población.

Técnicamente imperfecta pero con las intenciones muy claras, esta obra es la primera incursión en la ficción de la directora, aunque lo entrecruza con el género documental: el naturalismo, la participación de personajes reales, los testimonios verídicos, o el narrador que aparece solo al principio, son algunas de las claves del género documental que Sara Gómez utiliza en su película.

La reforma de un antiguo barrio marginal cubano es, a la vez, el telón de fondo de la historia y su protagonista. Los personajes principales de la ficción son dos de los agentes activos en esta transformación del barrio y, con ella, el intento de transformación de la sociedad que lo habita: un obrero y una profesora que se conocen y se enamoran.

Con la voz en off del inicio, y con tono completamente didáctico, Sara Gómez nos introduce en la situación marginal del barrio de Miraflores, plasmando también los cambios sociales que se estaban produciendo a toda velocidad en la Cuba post revolucionaria. Temas como la situación de desplazamiento del barrio respecto al sistema de producción, el bajo nivel educativo y la conservación de la cultura tradicional vuelven a aparecer de nuevo en la parte de ficción, en conversaciones o situaciones en las que se encuentran los personajes.

La autenticidad y naturalidad de los dos actores contribuye a la buena integración de la ficción dentro del documental. Así pues, el carácter fuerte, seguro y de mentalidad moderna de la profesora es un guiño al feminismo, postura con la que la directora se sentía muy identificada. Una obra fresca, breve, con diálogos cómicos y muy valorada dentro del cine cubano por su lenguaje y pretensiones.

Attenberg (Grecia, 2010) – Athina Rachel Tsangari

Es de alabar que haya directores de cine en Grecia intentando tirar adelante proyectos desde su país, y buscando atención internacional por algo más que por el desmorone en el que se encuentran, en un momento en que el apoyo a las artes y a la cultura es prácticamente inexistente y en consecuencia, todo el sector creativo del país está emigrando en busca de lugares donde obtener recursos para seguir creando.

De la misma procedencia que la reciente Alps de Yorgos Lanthimos (de la que la directora de la película que nos ocupa participó como productora), salida del mismo contexto, llevada a cabo con circunstancias parecidas y con un lenguaje en ambos casos muy personal y peculiar, Athina Rachel Tsangari nos presenta Attenberg , una obra totalmente introspectiva, en cuanto al mundo interior de sus dos protagonistas se refiere y también al del estado de ánimo del país, más indirectamente.

Marina vive con su padre, un arquitecto que padece una enfermedad terminal, en una pequeña ciudad industrial de la costa. Las únicas personas con las que se relaciona son su padre y su amiga Bella, con quién comparte una relación de amor y odio. Marina pasa horas mirando documentales de animales, a quienes parece entender mejor que a los propios humanos, especie con la que no se siente identificada y de la que ha decidido apartarse voluntariamente. Justo en el momento en que su padre se está preparando para la muerte, aparece un chico en  la ciudad quién despertará en Marina las ganas de experimentar en materia de relaciones humanas.

La relación entre Marina y su padre, sin despojarse del todo de esta barrera de frialdad y apatía que envuelve a todos los personajes, es quizás la más cercana, por la unión que existe entre ambos. Por su parte, la fotografía muestra con fidelidad y precisión la desolación del paisaje y de los personajes. Los juegos sin sentido de las dos amigas y sus incomprensibles salidas dan un contraste, a través del humor absurdo, al tono melancólico y gris de la historia.

Agnès de ci de là Varda (Francia, 2011) – Agnès Varda

Berlín, Río de Janeiro, O Porto, Venecia, Los Ángeles o Ciudad de México son algunas de las ciudades a las que Agnès Varda viaja con su videocámara y de las cuales rescata lugares, personajes y sobretodo situaciones, con las que, a modo de pequeñas piezas de un diario personal, construye una narración para regalarnos, desde su visión personal, experiencias sobre arte, cine y sus creadores.

Estas historias han sido editadas formando 5 capítulos de 45 minutos cada uno, que funcionan tan bien individualmente como en conjunto. La introducción de cada pieza consta de una poética imagen audiovisual en la que las ramas de un tronco rebrotan en el jardín de Varda y, poco a poco, entre idas y venidas de la artista, van creciendo representando el paso del tiempo.

En sus viajes, Varda participa como espectadora activa de sus experiencias, y de cada una de ellas extrae una sugestión, una reflexión, una idea o incluso a veces una pieza de arte. Rescato algunos momentos como la breve interpretación cinematográfica sobre las vidas de unos personajes que aparecen en una fotografía que cae en las manos de la cineasta por azar; los retratos rotos a partir de un espejo hecho añicos; o su representación en dos planos del mar, uno estático y el otro en movimiento.

Personajes de la talla de Manuel de Oliveira, Miquel Barceló, Christian Boltanski o su mujer, Annette Messager, nos abren las puertas de sus casas, talleres o personalidades, en breves fragmentos de conversaciones que mantienen con Varda en las que nos llevan a situaciones tan interesantes como un happening en el que Barceló juega con el barro y la maleabilidad de esta materia, o los secretos de convivencia entre una pareja de artistas reconocidos.

Curiosa por naturaleza, Varda nunca se queda con una pregunta en la cabeza, con lo cual siempre saca algún aprendizaje de sus encuentros, aprovechándose de su divertido físico y su simpática y tierna sonrisa, con los que allí donde va es recibida con los brazos abiertos. En resumen, Varda nos regala su diario personal y construye a partir de este, unas obras frescas, divertidas y interesantes transmitiéndonos sus ganas de conocer y inspirándonos a ir por el mundo con una mirada más atenta.

Golden Eighties (França, 1986) – Chantal Akerman

Este musical romántico tiene lugar entre las paredes de un modesto centro comercial parisino, en donde parece que los personajes que allí trabajan, entre la tienda de ropa, la peluquería y el bar, no se preocupan de otra cosa que del amor.

Así resulta que tanto los diálogos como las letras de las canciones, intencionalmente de lo más simples y absurdas, así como la caracterización de los personajes, cuentan con todo lo kitsch y “ñoña” de la estética de los ochenta pero también con lo ridículo y divertido que toda esta moda conlleva a ojos del público actual.

A todo esto el espectador responde con risas a algunos diálogos o números musicales, como el divertido número de la peluquería en que las chicas cotillean sobre el rollo de la noche anterior de Robert y Lili, y que termina con la aparición de la afectada prometida de Robert, Mado, delante de la cual las chicas dejan de cantar y vuelven a sus tareas intentando ocultarle la verdad.

Los colores, decorados y bruscos movimientos de cámara le dan más intensidad a esta estética ochentera, cuyo guión lleno de estereotipos llega a rozar la parodia, dando la sensación que la obra se ríe de si misma.

El Tesoro de América – El Oro de Pascua Lama (Chile, 2010) – Carmen del Castillo

Magnífico documental y ejercicio de investigación que lleva a cabo Carmen del Castillo, quien junto a su reducido equipo de trabajo nos acercan a la explotación minera de oro en Chile. Con una amplia lista de interlocutores, la directora pretende recoger testimonio de todas las posturas e intentar llegar a crearse una opinión propia acerca del conflicto.

En pleno desierto de Atacama, en el valle de Huasco, se alberga la mayor reserva de oro del planeta. Para la explotación de esta reserva es necesario usar productos muy tóxicos como el mercurio, el arsénico o el cianuro. Debido a estos productos, el riesgo de que se contamine el agua del río que riega todo el valle es demasiado alto, considerando que se podría acometer un daño irreparable a este paraje natural y a su ecosistema, de valor incalculable. Así lo denuncia este trabajo, pues tal y como dice un testimonio afectado por el proyecto: “si se daña esto, no habrá forma de repararlo, no habrá nadie dispuesto a poner dinero para recuperarlo”.

Inevitablemente, la valoración se decanta con facilidad hacia los agricultores afectados y en contra del proyecto, aunque se llegan a entender ciertos razonamientos de los empresarios de la multinacional canadiense Barrick Gold o de algunos empresarios que dejaron de lado sus ideales para subirse al tren de la globalización.

No dejan de sorprender los testimonios de algunos trabajadores chilenos que, debido a su bajo nivel de cultura y a su pobreza, acaban aceptando con buena cara, hasta convenciéndose de que es algo positivo para la población, el proyecto que puede destruir su tesoro patrimonial, ya sea por promesas de trabajo o avances tecnológicos que, aunque a ojos del espectador europeo se ven ridículos, significan mucho para ellos.

Las imágenes de los paisajes son de una belleza salvaje, todas ellas contienen poesía; de ahí que se cree un contraste tan chocante con las imágenes de las excavadoras atacando dicho paisaje. La música ayuda a realzar este discurso, apoyando la grandilocuencia de la imagen y fundiéndose a la perfección con esta.

La selección de los personajes, protagonistas principales del conflicto, está cuidadosamente elegida para intentar mostrar las opiniones más plurales y representativas posibles. Sin duda, una película que no deja indiferente, sino más bien al contrario, obliga al espectador a participar del dilema y a tomar una postura al respecto, a reflexionar sobre las visiones del mundo que se plantean y que desgraciadamente no dejan de ser irreconciliables.

Ferida Arrel: Maria-Mercè Marçal (film colectivo, 2012)

Un proyecto que surge del azar, 22 directoras y una inspiración común: la figura y poesía de Maria-Mercè Marçal. De esta combinación surge el homenaje a esta poeta, en forma de 22 piezas muy personales que se inspiran en sus poemas para reflexionar sobre temas importantes en la vida de la autora, que esta comparte con tantas otras mujeres, como son la maternidad, el cuerpo, el arraigamiento a la tierra o el enfrentamiento a la muerte.

La primera historia despierta la curiosidad del espectador, gracias a una propuesta que usa el lenguaje de la danza contemporánea para hablar del cuerpo de la mujer, de su origen y su relación con la tierra, la naturaleza, a través de una poética danza en la que una bailarina se integra y se funde con las ramas de un árbol.

Le sigue la pieza de Judith Colell. En esta, de la forma más didáctica posible, nos presenta a modo de introducción la vida y obra de la poeta, acercándose a ella des del punto de vista de dos adolescentes que realizan un trabajo de instituto sobre esta.

También cabe destacar el trabajo de Rosa Vergés, en el que Anna Lizaran recita un poema de Maria-Mercè Marçal. Después de la contundente frase “la vida se le escapó por el pecho” esta da paso a una sucesión de obras de arte de todas las épocas y estilos artísticos, representando a mujeres mostrando uno o los dos pechos en alusión a la feminidad, la maternidad o, en algunos casos, la enfermedad.

De gran valor es la aportación que la hija de la poeta, Heura, hace para tirar este proyecto adelante. Los poemas que Maria-Mercè Marçal dedicó a su hija son abundantes y algunas de las directoras han querido plasmar este amor maternal. Por ejemplo Lydia Zimmerman, quien utiliza algunas imágenes de archivo sobre la pequeña Heura jugando con un vestido blanco en la terraza de su casa. En otra pieza, Heura y una amiga de su madre reconstruyen el momento del parto de esta a través de un álbum de fotos, la vivencia en directo de la amiga que lo presenció y los recuerdos de lo que le habían contado a Heura.

A través de estas historias, unidas por Fran Ruvira y acompañadas por la preciosa voz de Sílvia Pérez Cruz, que convirtió en canciones algunos de sus poemas, se nos ofrece la oportunidad de acercamos a esta figura de un modo íntimo y profundo. Maria-Mercè Marçal fue capaz, a través de la escritura, de plasmar vivencias y sentimientos que muchas mujeres de distintas generaciones han vivido y sentido y que aún muchas más mujeres compartirán en el futuro. Esta variedad generacional la encontramos también en estas 22 directoras, cada una de las cuales ha escogido un poema y nos ha regalado una pieza universal.

UFO in Her Eyes (Alemania, 2011) Xiaolu Guo

La clausura de la Muestra tuvo lugar en la plaza Salvador Seguí, donde se encuentra la Filmoteca de Catalunya. Se escogió para la ocasión la película china UFO in Her Eyes , con la presencia de la directora, Xiaolu Guo, que nos presentó brevemente su película en un discurso en el que poco nos desveló sobre su argumento, sino que más bien se trató de una declaración de intenciones y una aproximación al contexto del cual había nacido la idea.

Una tarde calurosa, la vida de una anónima mujer china cambia abruptamente cuando cree ser testigo de la aparición de un ovni sobre el cielo. La líder de su pueblo se aprovecha de este acontecimiento para impulsar la economía local, afectada gravemente por la pobreza. Pero su ambición no tiene límites y los cambios transforman drásticamente el pueblo y su entorno, destruyendo todo lo que entorpece este crecimiento desmesurado.

Con una gran carga crítica completamente explícita, y un detonante tan peculiar como casual y absurdo, esta historia va introduciendo, a menudo de forma caricaturesca pero siempre inspirándose en la realidad, el desarrollo de China en sus últimos 25 años y el fuerte impacto de la inexistente transición entre el comunismo y un brutal capitalismo. Todo ello se escenifica en un pequeño pueblo de agricultores, ambiente perfecto para mostrar de forma más impactante este choque evolutivo tan fuerte que pisoteó a tantos individuos indefensos, anteponiendo el desarrollo de la nación a sus individuos.

Vale la pena mencionar la gran calidad de la fotografía, pues llama la atención desde el primer plano de la película. La fantasía y la realidad no dejan de rozar sus límites en esta historia, pues aunque parece que la primera se antepone, la segunda acaba ganando terreno en un final tan metafórico como abierto, en el que los dos personajes intentan escapar de la fiebre de la sociedad capitalista y construir un futuro empezando de cero.

Con esta película nos hemos despedido un año más de la Muestra, con un gran éxito de público y los objetivos cubiertos. En esta 20 edición se ha demostrado una vez más la consistente trayectoria del certamen, con un público fiel tanto masculino como femenino, interesado en descubrir año tras año la obra de más directoras de cine y de todas partes del mundo. Sin duda, la muestra se ha convertido también en un espacio cultural y una plataforma de exhibición alternativa, cada vez más comprometida con el debate sobre los procesos creativos.

20ª MUESTRA INTERNACIONAL DE FILMES DE MUJERES DE BARCELONA

Del 7 al 17 de Junio regresa La Muestra Internacional de Filmes de Mujeres que, en su 20 edición, sigue ofreciendo una exquisita y cuidada selección de trabajos tanto de ficción como documentales de mujeres de todo el mundo.

Mujeres comprometidas, implicadas, activistas o, simplemente, mujeres con criterio  y ganas de compartir o divulgar conocimientos o historias… nos traen un cine lleno de contenido social, cultural o político que se enmarca en alguna de las múltiples secciones que ofrece el festival.

Son 5 los espacios de la ciudad que este año se repartirán todas las propuestas de la muestra ofreciendo una amplia variedad de temas y estilos: la Filmoteca de Catalunya, Plaza Virreina, el CCCB, Virreina Centro de la Imgen y Centro de cultura de mujeres y Espai Francesca Bonnemaison.

El primer evento destacado es el acto inaugural del festival en la Filmoteca de Catalunya, donde algunas directoras de distintas trayectorias y generaciones han trabajado en el proyecto común Ferida Arrel: Maria Mercè Marçal (2012, Catalunya) que rinde homenaje a la poeta catalana a la vez que sirve a estas realizadoras de espacio de proyección y reflexión sobre la identidad femenina. Algunas de ellas, Judith Colell, Rosa Vergés, Lydia Zimmermann o Francesca Llopis, nos acompañarán en este acto inaugural y durante toda la muestra.

La apertura del festival corre a cargo de la película Siempre Feliz (Noruega, 2012) en la que su directora Anne Sewitsky retrata, con humor ácido, los problemas cotidianos de la relación de dos parejas en un entorno muy peculiar. Todo el que lo desee podrá disfrutar gratuitamente de este pase al aire libre en la Plaza Virreina.

En el marco de este 20 aniversario del festival se estrena la sección, “Una Antología”, donde los mismos espectadores han podido votar para recuperar aquellas películas proyectadas a lo largo de estos 20 años de la muestra y que merecen la pena ser revisionadas. Entre ellas se pueden encontrar autoras tan aclamadas como Chantal Akerman o Naomi Kawase o pioneras del cine como Alice Guy o Germain Dulac.

La sección “El sexo de los ángeles” se adentra de pleno en el tema de la identidad sexual. Este tema es el que tratan, desde puntos de vista distintos, un grupo de directoras que unen sus historias en la película Children of Srikandi (Indonesia-Alemania, 2012). También se proyectará en esta sección Camila desde el alma, (Argentina, 2010) de Norma Fernández, en la que una actriz encuentra, a través de los textos de Garcia Lorca, y de su redefinición personal, personajes que hablan de ella y por ella; una reflexión sobre las identidades heredadas o impuestas de la mano de una travesti que “no es una mujer encerrada en el cuerpo de un hombre”.

No puede faltar en la muestra una sección dedicada a uno de los componentes más determinantes de nuestra identidad: nuestra historia, ya sea personal o colectiva y el peso del pasado a la hora de proyectar el futuro. En la primera parte de esta sección, “Interrogar el pasado”, Susana de Sousa nos brinda en 48 una radiografía sobre un hecho determinante en la historia de su país, los cuarenta y ocho años de la dictadura de Antonio de Oliviera Salazar, a través de las declaraciones de varios testimonios. Otras directoras llevan su obra a un terreno personal y se sumergen en la historia familiar: Anna Sanmartí nos hace reflexionar sobre la transmisión del conocimiento acerca de la genealogía familiar entre abuelas y nietas o María Paz González Guzmán que con Hijas nos sumerge en la búsqueda que desempeñaron su madre y ella para encontrar a su padre.

En la segunda parte de la misma sección, “Imaginar el futuro”, Athina Rachel Tsangari (Attenberg, 2010) y Milagros Mumenthaler (Abrir puertas y ventanas, 2011) nos plantean dos historias en las que plasman situaciones o preocupaciones de jóvenes un tanto peculiares en el contexto de la transformación o decadencia de sus países de origen, Grecia y Argentina respectivamente.

Agnès Varda, algunos la conoceremos por su película Los espigadores y las espigadoras (2000), es la invitada especial de esta edición de la muestra. Para la ocasión, se proyectarán unos vídeos en los que la directora reflexiona, con su lenguaje personal y poético, sobre su trabajo y las relaciones sociales entorno a este.

La muestra de cine de la mujer no se quiere olvidar ninguna voz, por esta razón, se ha dedicado la sección “Jóvenes Realizadoras Magrebíes” a todas las mujeres cineastas, bloggers y artistas que se han implicado en la Primavera Árabe. Sur la Planche (2011) de Leïla Kilani y J’ai tant aimé (2008) de Dalila Ennadre son dos de los títulos que podremos descubrir en esta sección.

La carga de una sociedad que fue colonizada puede conllevar enormes consecuencias a su evolución actual. También las lleva, pero diferentes, la de una sociedad colonizadora.  En la sección “Acto de escucha: imaginarios poscoloniales” se reflexiona sobre este concepto ligándolo con otros más modernos como la globalización, la transnacionalidad o el cosmopolitismo. Conflictos cuyo eco mediático se ha extendido por todo el mundo como la guerra colonial de EEUU en Filipinas, la transición política del Congo Independiente o el proceso de descolonización británico de Pakistán y India se nos ofrecen ahora desde el punto de vista de unas cineastas que lo han vivido des de su propia piel y se han embarcado en la responsabilidad moral de contarlo debidamente documentado.

En “Territorios Intervenidos” se reflexiona sobre los espacios, su cotidianidad, valor y funcionalidad y las consecuencias de las intervenciones sobre ellos. Destacamos El tesoro de América – El oro de Pascua Lama (2010) de Carmen del Castillo, sobre las explotaciones mineras en Chile o Encaixonats (2011) de Marta Saleta, retrato de la transformación del barrio barcelonés de Vallcarca.

El Festival reserva también un espacio para el cortometraje: “Cortos en femenino y el video de un minuto”, sección en la que podremos disfrutar de cortometrajes como el ganador del Premio Gaudí en su categoría, Ahora no puedo, de Roser Aguilar. Además, en el espacio “El video de un minuto” se brinda la oportunidad a todas las cineastas de participar en el certamen presentando una obra en plano secuencia de 1 minuto entorno a un tema predefinido desde el festival; este año ha sido “la revolución”.

La sección especial “África es nombre de mujer” se adelanta a las fechas del festival y cuenta con la proyección de la película África se número de mujer (2009), documental realizado por tres reconocidas directoras africanas que vendrá acompañado de un debate con la participación de una de las directoras.

El acto de clausura se llevará a cabo en la Plaza Salvador Seguí, también al aire libre, con el pase de UFO in Her Eyes (2011), adaptación de una novela homónima de la realizadora y escritora Xiaolu Guo sobre el cambio extraordinario que sufre la vida de Kwok Yun al tener la certeza que ha presenciado la aparición de un ovni.

Nos encontramos a las puertas del la 20 edición de un festival que ha apostado por un cine comprometido y de calidad, un cine que en algunas ocasiones se ha topado con ciertas dificultades por conseguir el alcance que se merecía. En esta muestra, la variedad de géneros, temas y puntos de vista nos ofrece la posibilidad de conocer, aprender, reflexionar y disfrutar de la voz de todas estas cineastas que han sabido utilizar el lenguaje cinematográfico para expresarse representando, de este modo, a muchas otras mujeres de su mismo entorno o condición.

PRESENTACIÓN D’A 2012 (27 ABRIL – 6 MAYO)

Después del éxito de la primera edición, arranca la segunda muestra del Festival Internacional de Cine de Autor de Barcelona (D’A 2012), con una exquisita selección de las más diversas propuestas contemporáneas de cine independiente nacional e internacional en la que directores ya consagrados comparten pantalla con nuevas promesas que inician su carrera cinematográfica. Los 50 títulos que se proyectarán este año en el festival  se verán repartidos entre 5 secciones, aparte de la especial y las de inauguración y clausura.

Este año, la apertura del festival corre a cargo de Un Amour de Jeunesse (Francia, 2011), de Mia Hansen-Løve, quién dejó huella en el certamen pasado con Le père de mes enfants, ganadora del premio especial del jurado en la sección Un Certain Regard de Cannes 2009. El primer amor es el tema de esta película, un amor intenso, apasionado e inocente que a menudo marca profundamente a los que lo viven, repercutiendo en sus futuras experiencias.

Direccions es la sección principal del Festival, en la que se nos ofrece una selección de películas de cineastas posicionados y destacados dentro del cine de autor contemporáneo, cuya trayectoria de gran calidad no se deja perder rastro por los amantes de este tipo cine a pesar de no tener cabida en los circuitos comerciales habituales. Dentro de esta sección, encontramos una variedad de cineastas de distintas procedencias; desde el brasileño Karim Aïnouz con O Abismo Prateado (Brasil, 2011) que, inspirada en una canción de Chico Buarque, nos ofrece una historia que parte del derrumbe emocional de una chica y nos habla del instinto de superación, con el escenario de un Río de Janeiro y la realidad de sus calles, hasta el director canadiense Denis Côté que presenta una película documental sobre el Parque Safari de Quebec con una mirada muy peculiar y una fotografía que la convierte en un poema visual, desmarcándola de cualquier típico documental de animales. También contamos con la presencia turca con la película Once upon a time in Anatolia (Turquia, 2012), de Nuri Bilge Ceylan que a través de la historia de un asesinato, nos habla en profundidad de unos personajes y de un país. Terence Davies participa también en esta sección con The Deep Blue Sea (Gran Bretaña, 2011), una historia de amor extramatrimonial situada en la reprimida época de la Inglaterra de los años 50 o el reconocido Werner Herzog que esta vez se atreve con Into the Abyss (Alemania/ Canadá 2011) con una propuesta arriesgada en la que se sumerge en la vida de tres condenados por un triple homicidio en Texas y construye un relato en el que parece saber siempre donde observar. Para los amantes de las apuestas más arriesgadas y contemplativas contamos con el trabajo del filósofo y director francés Bruno Dumont con Hors Satan (Francia, 2011) en la que el director, siguiendo en su línea discursiva, continúa indagando sobre la naturaleza humana. También francesa, vale la pena mencionar la película Apollonide (Francia, 2011) de Bertrand Bonello, historia ambientada en un burdel de principios del siglo XX, en el que las trabajadoras esclavas de su propia condición, ven apagarse sus sueños de libertad e independencia entre la decadencia y la enfermedad.

Este año el festival incorpora una nueva sección, Talents, dedicada a nuevas promesas cinematográficas, que con un primer o segundo título a sus espaldas, encaran su futuro en el sector con determinación. Así, descubrimos nuevos nombres que sonarán con fuerza en los próximos años dentro de los circuitos del cine de autor. Apuestas tan interesantes como la sobrecogedora y atrevida Snowtown (Australia, 2011) del director Justin Kurzel cuya dureza nos hará plantear el tabú de la violencia explícita o Loverboy (Rumania, 2011), del rumano Catalin Mitulescu, que nos presenta una historia ardua sobre la realidad de las mafias que convencen a chicas inocentes para hacerlas caer en las redes de la prostitución. También destacamos propuestas como la poética Los viejos (Bolívia, 2011) del boliviano Martín Boulocq. La película L (Grecia, 2012) de Babis Makridis nos brinda una sátira surrealista que se convierte en una de las propuestas más peculiares del festival. Sorpresas como Donoma (Francia, 2011), debut cinematográfico del haitiano Djinn Carrénard, realizada con un presupuesto ínfimo, son un perfecto ejemplo de que se puede hacer buen cine sin recursos. Breathing (Austria, 2011) de Karl Markovics, nos trae la historia de un joven solitario que recién entra en la edad adulta y con ello, nos invita a reflexionar sobre conceptos vitales a los que el joven debe enfrentarse. De la mano de dos gemelos cuya referencia en el cine podemos encontrar en los hermanos Dardenne, Gianluca y Massimiliano de Serio, nos llega una comprometida obra, Sette Opere di Misericordia (Italia/ Rumania, 2011), en la que dos individuos marginados encuentran en el otro una salida a la dureza de su situación. Andrew Haigh nos sorprende con Weekend (Reino Unido, 2011), una historia sobre un fugaz romance entre una pareja gai que aparentemente no cuenta nada que no hayamos visto, y sin embargo es sorprendente por la forma como lo cuenta. Entre otros títulos, destacamos para acabar con esta sección Bullhead (Bélgica, 2011) de Michaël R. Roskam, un trepidante thriller donde mafia, asesinatos, drama e intensidad se mezclan perfectamente en el insólito mundo del tráfico de hormonas para ganado.

La sección Absolut Risc, como bien indica su título, nos presenta las propuestas más arriesgadas y experimentales en las que sus jóvenes directores exploran nuevos lenguajes para contarnos historias. Artistas como Gillian Wearing que nos ofrece con Self Made (Reino Unido, 2011) una propuesta tan interesante como innovadora sobre los procesos de la creación artística, dibujantes de cómic como Carlos Vermut con la inclasificable Diamond Flash (España, 2011) o simplemente jóvenes con talento y mucha visión artística sin formación en el mundo del cine como Jonathan Cenzual, que nos presenta El alma de las moscas (España, 2010), llevándonos a un pueblucho de las entrañas de España en el que dos hermanos se encuentran por primera vez para asistir al funeral de su padre, son algunos de los orígenes de los directores de esta sección que, partiendo de otro campo, nos ofrecen visiones frescas y diferentes del cine.

Lo mejor de la cosecha del cine local de este año se incorpora en la sección dedicada a la Autoría Catalana. Nombres como Albert Serra que nos presenta El señor ha fet en mi meravelles (España, 2011), otra atípica historia que rompe una vez más con toda estructura narrativa tradicional, Judith Colell con Radiacions (España, 2011) que narra el reencuentro de dos viejos amigos alrededor de un asunto turbio o Fran Rovira con Orson West (España, 2011), una innovadora propuesta entre la ficción y el documental. La sección también cuenta con un proyecto recién salido de la ESCAC de una horneada de 13 jóvenes directores que han creado, cada uno aportando su pieza, una fresca y inspiradora historia de amor, Puzzled Love (España, 2011).

Después de la exitosa retrospectiva a Guy Maddin en el pasado Festival de Cine de Autor, este año se rinde homenaje a una figura clave dentro del cine europeo, Claire Denis, mostrando 11 de sus 14 películas en esta retrospectiva dedicada a su figura. Entre estas 11 producciones destacamos la única de ellas que ha llegado a nuestras salas, Una mujer en África (2010), el retorno de la directora al país que la vio crecer, con el contexto de un continente lleno de conflictos, corrupción y subdesarrollo. Destacamos también Chocolat (1988), de dotes autobiográficos, por ser su debut cinematográfico o 35 Rhums (2008), homenaje al maestro japonés Yasujiro Ozu y una de sus obras más radiantes y accesibles. La directora estará presente en esta edición del festival para presentar su ciclo ante el público.

La película Profesor Lazhard (Canadá, 2011) es el cierre de esta segunda edición del festival; dirigida por Philippe Falardeau, la historia nos plantea una buena lección sobre la enseñanza y la educación. En una pequeña escuela de Canadá donde tiene lugar un traumático suceso, un profesor de origen argelino intenta confrontar su trágico pasado y su complicado presente mientras encuentra en la enseñanza una vía de escape.

Todas estas joyas cinematográficas y más, las podremos disfrutar durante la próxima semana en los cines Aribau Club 1 y 2 de Barcelona y en las dos salas de la nueva sede de la Filmoteca de Catalunya. Una gran oportunidad para descubrir un cine que apuesta por los grandes temas o bien por aquellos más efímeros pero siempre desde una mirada crítica, original o reflexiva que nos regala un cine de calidad. Una oportunidad, en fin, de conocer a directores que, lejos de las salas, mueven por circuitos de festivales un cine que vale la pena conocer.

Take Shelter. Jeff Nichols (2011) EEUU

“La ansiedad surge cuando se tiene algo que perder” afirma Jeff Nichols hablando sobre su película. Curtis, interpretado por un sereno y a la vez inquietante Michael Shannon, tiene mucho que perder y por esta razón se empeña en proteger a los suyos hasta tal punto de obsesión que el espectador empieza rápidamente a dudar de si va acabar siendo peor el remedio que la enfermedad. La ciencia ficción es el lenguaje que el director utiliza para hablar de un tema muy real: la ansiedad que hoy en día acecha a mucha gente que se siente desamparada frente a la adversidad. La gran tormenta es la materialización que el director otorga a esta adversidad.

Take Shelter es una historia de personajes envuelta en un contexto apocalíptico en el que sus protagonistas (excepto una evidente excepción) no luchan contra la catástrofe que se acerca sino contra sus problemas personales con los que se enfrentan a diario desconociendo lo insignificantes que estos resultan y lo vulnerables que ellos son en realidad frente a los insospechables fenómenos del planeta en el que viven, capaces de reducirlo todo a la nada. Este tratamiento nos remite involuntariamente a la reciente y fantástica Melancolía, de Lars von Trier.

Cada escena se extiende en el tiempo narrativo lo necesario para contribuir a crear un perfecto suspense y el tiempo necesario para que el público participe en todo momento de la situación y la tensión que viven los personajes. Este ritmo, mezclado con la música, la fotografía y los efectos especiales, consigue cubrir el frenetismo de la historia bajo el manto de unas imágenes contemplativas, desconcertantes con forma de cielos amenazadores y atmósferas inquietantes.

El desafío de Curtis es luchar, de cara a fuera, para desmentir su locura y demostrar su razón y, de cara a dentro, para lidiar con su pánico a partes iguales entre descubrir una enfermedad mental o una lucidez predictiva. Michael Shannon consigue hacer dudar a su propio personaje, a su familia, al pueblo entero y, evidentemente, al espectador, quién no está más tranquilo ni menos desorientado que el resto de personajes. Inevitablemente, somos partícipes de lo que creemos que es la evolución de la enfermedad mental de Curtis de forma que la angustia va creciendo a medida que anticipamos hechos que los personajes aún no pueden prever aunque al final nos demos cuenta que quizás estábamos del lado erróneo.

El potencial creciente de Jessica Chastain, que nos ha sorprendido últimamente con su impecable actuación en películas como La Deuda o El Árbol de la vida, no abandona su línea en esta ocasión, donde da vida a la mujer del protagonista, Samantha. Su expresión nos dice más que sus palabras, a través de ella entendemos todo lo que le pasa por dentro, des del amor incondicional hacia su familia hasta el consecuente miedo, una vez más, a la pérdida.

No es casual que la hija de la pareja sea sorda, con la carencia comunicativa que esto supone, aunque mientras la niña parece no perderse detalle de lo que sucede a su alrededor, otros problemas de comunicación, que van más allá de las limitaciones sensoriales, surgen entre la pareja.

Tres dies amb la família. Mar Coll (2009) Espanya

L’altre dia em vaig topar amb una d’aquelles petites joies del cinema que sovint em passen desapercebudes perquè en el moment en que tothom en parla em criden poc l’atenció i, instintivament, les vaig evitant cada vegada que se’m presenta l’oportunitat de veure-les. Tres dies amb la família, una elogiable òpera prima per algú que comença, amb pas decidit, la seva carrera cinematogràfica, ha estat sens dubte una fantàstica troballa. Senzilla però profunda, real, la historia de la Léa, una magnífica Nausicaa Bonnín, cala a l’espectador per la honestedat i humanitat que desprèn i per les seves modestes pretensions.

Una jove barcelonina que ha anat a acabar els estudis a Toulouse es reuneix amb la seva família amb motiu de la mort del seu avi patern. Aquest és el detonant que ens porta a conèixer tots els membres d’aquesta família burgesa de Barcelona i, amb ells, les seves alegries i les seves misèries. Tot, des dels ulls de la Léa, el món de la qual es troba immers en un espiral de dubtes, inseguretats i desmotivació.

Aquesta historia senzilla però amb tanta força compta amb els pilars d’uns personatges concebuts amb gran habilitat i admirablement reals. El repartiment es nodreix de l’aportació de figures de pes en el cinema català de la talla d’Eduard Fernández que, en el paper de pare de Léa, sap trobar la sensibilitat del seu personatge i l’equilibri precís entre la preocupació envers la infelicitat de la seva filla i la seva voluntat de protegir-la i alhora la comprensió i respecte de la independència i l’espai vital d’aquesta, a través del qual li farà entendre que és al seu costat per donar-li suport.

Es mereix també un elogi el paper de la mare francesa (detall que dóna un joc especial alhora que amplia el públic potencial de la pel·lícula a totes aquelles famílies que compten amb un familiar estranger) interpretat per l’actriu Philippine Leroy-Beaulieu, un personatge que borda l’expressió d’un sentiment contingut a cada escena de la pel·lícula, a través de la recerca constant, en paraules de l’actriu, de “la alegría que una persona muestra cuando tiene que esconder la depresión”, un sentiment que va creixent al llarg d’aquests tres dies fins que toca sostre en una magnífica i pertinent explosió final: “Encantada de conoceros familia, se ha acabado el teatro”; i a la pregunta del seu exmarit: “¿Te vas?”, ella respòn alleujada, des de la més profunda sinceritat: “¿Tu que crees, imbécil?”

La Nausicaa Bonnín, amb la seva inherent expressió melancòlica, és capaç de parlar amb la mirada, d’expressar el seu neguit intern, les seves ganes d’engegar-ho tot i, en el fons també, el seu reprimit crit d’ajuda. La Léa és el centre d’aquest entramat de lligams entre els diferents personatges de la família i a través d’un guió fresc, natural i sincer queda definit, de forma clara i coherent, el vincle amb cada un d’ells: la complicitat conservada de la infància amb la seva cosina, a qui ella admira pel seu positivisme, la visió del seu cosí petit com el crio (que fa anys que ha deixat de ser) al que sempre deixaven de banda quan eren petits, la relació amb els seus tiets que li han deixat de seguir la pista però que en moments determinants prenen la responsabilitat de donar-li un cop de mà, o el complicat sentiment d’amor i ràbia que comparteix amb la seva mare, l’únic personatge que, al final, la confrontarà amb el seu problema animant-la a prendre les regnes de la seva vida.

A part de la seva jove directora, Mar Coll, tot l’equip que va participar en el rodatge estava format íntegrament per companys d’estudi de l’ESCAC. Segons la mateixa directora, un dels avantatges de treballar amb un equip tant jove i amb poca experimentació és que tothom ha treballat amb la il·lusió d’un primer projecte, i amb l’entusiasme i motivació per tal de tirar-lo endavant amb els esforços que això implica. No va ser tan sols l’equip tècnic sinó els propis actors més veterans els que van valorar positivament l’energia de tot l’equip contribuint a una experiència de rodatge positiva i agradable.

Mar Coll aposta per parlar sobre un tema que coneix molt bé, aposta per agafar una idea que té a l’abast, una experiència del dia a dia, de la vida, per tal de fer un cinema proper. Així aconsegueix, a través d’aquesta proximitat, dotar una historia petita, efímera, de la dimensió d’un tema universal i això és el que fa més gran aquesta òpera prima. Mai és motiu d’alegria el retrobament per la mort d’un ser estimat però si que és moment, en canvi, de reflexionar sobre la importància de la família, aquest ens que, des de l’ombra, causa tanta influència en les nostres vides tot i que a vegades ho obviem. Aquest grup de persones tant diferents, i alhora tant iguals, unides per alguna cosa que va molt més enllà de les avinences personals, de l’amistat… i, per tant, també va molt més enllà de les desavinences o de les divergències. I així ho sentencien les paraules en forma de clausura de la pel·lícula del tiet de la Léa (Fransesc Orella) en l’últim dinar familiar d’aquests tres dies: “la família, pesi qui pesi, va més enllà de tot; més enllà de les discussions, més enllà dels rancors… I jo crec que tenim la possibilitat, i fins i tot potser el deure, de mantenir-nos junts, units.”

Los descendientes. Alexander Payne (2011) EUA

Un hombre en plena crisis de los 50 (George Clooney), inmerso en una situación que le obliga a replantearse completamente su vida, es el protagonista de esta adaptación cinematográfica de la primera novela de Kaui Hart. El drama y la comedia se mezclan en esta historia de gran sensibilidad a pesar de que, a mi modo de ver, no llega a alcanzar de pleno sus intenciones transcendentales. La ironía de la película es tan sutil que, si consigue arrancar en algún momento una pequeña sonrisa al espectador, no llega a contrarrestar el componente dramático el cual, siendo tan incisivo, deja sus intenciones demasiado al descubierto creando en el espectador cierto escepticismo a la hora de entrar en la historia.

A pesar de sus actuaciones correctas y en algún caso merecedoras de especial mención, tampoco los personajes salvan esta historia del encasillamiento de un relato tragicómico que no llega a sobresalir. Los personajes, aunque construidos con coherencia y profundidad, no dejan de remitir a estereotipos o remakes de personajes ya vistos en otras películas. Este es el caso de la actriz Amara Miller que aún resolviendo de forma satisfactoria la dificultad que supone su papel en la película, no deja de recordarnos a la pequeña de la familia Hoover en Pequeña Miss Sunshine, Abigail Breslin, sin lograr el descubrimiento que esta supuso.

El papel de George Clooney, muy alabado por la crítica, ni está a la altura de su calidad como actor, ni le ofrece a este posibilidades de aportarle al personaje una personalidad propia, diferencial. Si es verdad que cumple con sus intenciones principales, no va más allá, y ni de lejos es “uno de los mejores papeles del actor” como se ha descrito en algunas ocasiones. Cabe resaltar muy satisfactoriamente la actuación de Shailene Woodley, quién interpreta el papel de hija mayor de George Clooney, uno de los personajes a través del cual conseguimos conectar con más profundidad con el drama familiar.

De la mano de Phedon Papamichael, el director de fotografía con el que ha trabajado en esta ocasión Payne, nos adentramos en unos fantásticos y salvajes paisajes hawaianos con cielos amenazadores, luz melancólica y preciosos parajes naturales que nos muestran des de los resquicios más vírgenes hasta la cara más turística de esta isla. La música local, con la que el director quiso trabajar des del primer momento, también contribuye a recrear la atmósfera tierna y dramática de la historia así como la autenticidad y una vez más, coherencia, del conjunto.

No nos faltan por lo tanto, los ingredientes: buen reparto, fotografía, música y historia emotiva; quizás Alexander Payne no ha conseguido sacar el máximo partido a todos estos elementos quedándose en una historia seductiva pero previsible. El director no es claro en sus intenciones intentando dotar de pretensiones de cine indie a una película de corte comercial con una gran estrella como actor principal y una clara inclinación para arrasar en taquilla y gustar a todos los públicos. Quizás sea esta contradicción lo que más me ha alejado del mensaje de la película. Los descendientes es divertida, entretenida e intensa a partes iguales, pero más allá de estas virtudes, no llega al nivel de trascendencia que el director le pretende imprimir.